Para quienes expresan sus sentimientos y emociones mediante cualquiera de las formas que el arte reviste, sabrá entender que quien es autor de un trabajo o una obra, se involucra con él en su realización a tal punto que el mundo parece desvanecerse. Los sentidos se cierran a lo exterior que en ese momento no puede formar parte del trance entre el autor y la fuente de inspiración del artista. Toda la atención y el máximo de concentración se focaliza en esa construcción imaginaria intensa que moviliza y motoriza al cuerpo para plasmar en la realidad lo que en la mente se ha concebido.
Transportar a la realidad con total fidelidad el fruto de lo desarrollado en la mente , es dificil y a veces imposible, ya que la construcción imaginaria y el mundo real parecieran ser de naturalezas diferentes, cada uno con sus propias perfecciones e imperfecciones, y la materialización de aquello que primero es abstracto, se produce con el traspaso del umbral que separa ambos mundos, y en cuya transición intentamos reflejar lo más genuinamente posible aquello que en un primer momento quiere hacernos creer que es informe.
Aún así, existe una línea directriz de conexión entre ambos espacios que es movilizada por los sentimientos y emociones que siempre desean mostrarse y presentarse con distintos aspectos, maquillajes, y son ellos los que permiten hacer palpable lo que en el imaginario no se vé, mientras la armonía entre ellos no se pierda, podremos seguir creando y aflorando obras inimaginables!
Bienvenidos a la expresión de mi mundo.